La vida no es hoy... ni mañana... ni ayer... Es todo eso, unido en un continuo presente. La vida ES. ¿Todo? ¿Nada? Una forma de saberlo es abrir el corazón para aprender a vivirla.

martes, 5 de octubre de 2010

Viaje a traves del bosque encantado


                                                                                    Foto Robe

     No sé si estoy soñando, pero de pronto me encuentro en un bosque que surge de la nada. Un bosque grande, de árboles altos y frondosos. Hay pinos, alisos, robles, fresnos... Estoy en un claro de ese bosque por donde entran los rayos del sol que lo llenan de alegría. Las mariposas de colores: blancas, azules, amarillas, violetas... vuelan por todos sitios y parece que juegan o danzan unas con otras el baile de la vida.En las ramas de los árboles, los pájaros, algunos desconocidos, lo llenan todo con su canto alegre y melodioso. Hay animales que van y vienen: ciervos, águilas, ardillas... pero no huyen de mí. Siento que soy parte de este bosque. El suelo está tapizado de hojas y de hierba y hay flores salpicadas por todos sitios. Siento la brisa del aire en mi cuerpo a la vez que los rayos del sol me acarician dulcemente. Las abejas van hacia su panal  lleno de miel y entre las hojas caidas, las hormigas buscan su alimento. Hay una cueva medio escondida entre las ramas de los árboles y escucho el sonido del agua de un arroyo que está cerca. Miro hacia arriba y entre las verdes hojas que se mueven con el viento se filtra el sol y su luz me llega con los colores del arco iris, llenándolo todo de magia, de belleza y de paz.

     En este claro donde estoy hay varios caminos. Elijo uno para andar por él. No es ancho ni estrecho, pero es perfecto para mí. Su tierra parece arena dorada y a los lados está lleno de plantas que lo alegran. De vez en cuando surgen otros caminos, pero mis pies saben por donde han de ir, que vereda han de seguir, y sigo adelante.

     En un recodo del camino veo un árbol grande con un trono grueso. En él hay un hueco y me acerco porque veo algo que brilla. Es una copa de cristal reluciente, claro y limpio, como si fuese un diamante y que al contanto con la luz del sol se llena de colores. Es hermosa. Al tomarla en mis manos parece un cáliz dorado. Sonrío y vuelvo a dejarla donde estaba después de tomar un sorbo de su agua dulce y fresca. Sigo adelante observando la vida que brota desde todos los rincones. El olor de las flores y de algunos árboles lo llena todo. Un poco más adelante veo una llave. Está en el suelo. Me agacho, la cojo, juego con ella... Es grande y me recuerda a las llaves antiguas de las puertas de las casa de antes, la de mis padres, mis tías... hasta creo que me recuerda la llave que siempre dibujan de San Pedro. ¡Es curioso! La cojo y la guardo en mi bolsillo y sigo sonriéndome. ¡Que suerte tengo! Me encuentro una copa cuando tengo sed y justo ahora una llave, cuando a lo lejos estoy viendo una casa. Siento ganas de llegar a ella. Podría pasar desapercibida por completo porque parece que forma parte del paisaje que estoy viendo. El camino por donde voy me conduce a ella. Cuando me voy acercando veo que es de piedra, de la misma piedra que hay en los alrededores. Es grande, aunque no demasiado. Acogedora. A la entrada tiene un porche lleno de macetas con rosales llenos de flores blancas y rosas. Hay ventanas y una puerta de madera grande que al abrirse me deja ver una habitación espaciosa y grande, llena de la luz que entra por los ventanales. Es blanca, apenas hay muebles o adornos, tampoco hay tabiques o paredes, solo unas escaleras amplias que llevan al piso de arriba. En una pared hay una chimenea, el fuego está encendido aunque no quema la leña y da un calor muy agradable a la casa. Subo las escaleras y hay una habitación con grandes ventanales y solo una esterillas en el suelo. Lo que se ve desde allí es precioso,el bosque, el cielo azul, alguna nube blanca que lo cruza y un lago precioso. Bajo de nuevo.En la chimenea, sobre el fuego, veo una olla de barro grande con algo que hierve en su interior y que desprende un agradable aroma. Me siento bien. Me gusta esta casa. Es cálida y acogedora. Me apetece descubrir sus alrededores. Quiero ver ese lago que vi desde arriba. Cuando llego admiro sus aguas que son de un azul intenso que se cofunden con el cielo, aunque a veces parecen de un verde esmeralda. Están tranquilas, Las olas de la superficie van y vienen suavemente y dejan en la orilla su espuma blanca sobre la arena dorada que resplandece con la luz, ya del atardecer. El cielo en el horizonte está cargado de violetas, rosas, naranjas,... que despiden al día. Poco a poco me quito la ropa, me quedo desnuda y dejo que los rayos de ese sol que se va acaricien mi cuerpo mientras voy adentrándome en ese lago lleno de paz. Siento como el agua me abraza y me da la bienvenida y puedo nadar y adentrarme en él sin miedo, con calma, sientiendo que en él puedo flotar o zambullirme. El fondo está lleno de algas, de peces de colores y un delfin me lleva lago adentro. Su piel es lisa, suave, húmeda y me llena de confianza. Sé que todo está bien. Salgo del agua con la misma calma y aunque estoy a gusto dejo la casa y el lago porque aún me queda camino por recorrer antes de que oscurezca. No puedo, aunque quiera, quedarme aquí para siempre, solo el tiempo necesario para disfrutar este momento especial y único.

     Sigo andando. Me doy cuenta de que sigo desnuda, no necesito la ropa, no hace frío aunque el sol ya está lejos. Ante mí se alza un muro alto y grueso que me impide seguir adelante. Ya es tarde para volver a la casa, al lago, al bosque. Siento curiosidad por saber que hay trás él. Busco una grieta, un árbol desde cuyas ramas pueda saltar al otro lado, algunas piedras por donde subir... En mi mano aún tengo la llave y en el muro hay una hendidura que palpo con mis dedos. Introduzco la llave, giro, empujo, y ... ¡¡¡Aaayyy!!! Lo que veo es precioso... Un Aro Iris inmenso me da la bienvenida, hadas, ángeles, seres de luz vuelan en el aire llenándolo todo de amor, esparciéndolo por todos sitios con sus varitas llenas de magia. Mar. cielo y tierra se confunden y la música del silencio, la más bella melodía empieza a cantar en mi corazón. Sé que he vuelto a Casa y el Amor me recibe. Sé de nuevo que todo está bien.

2 comentarios:

tere dijo...

un lugar precioso... solo espero que la gente mala, no quiera robarte ese tesoro. Un abrazo

Tere A. de R. dijo...

Me alegra que te guste el lugar. Ya ves, hay quien viaja en coche, en avión... yo viajo en sueños, así me sale más barato. ¡Bieeen!
Tere, solo hay gente... cada un@ pensamos de una forma diferente y hacemos las cosas según nuestra forma particular de ver la vida, que no es mejor ni peor, solo DISTINTA.
Otro abrazo grande grande pa tí